Hace una semana, decidí sacar los iPods que tenía en el trastero y ver si todavía funcionaban, y la verdad es que me llevé una grata sorpresa, la mayoría de ellos funcionaba perfectamente, incluido mi primer dispositivo de Apple, un iPod Photo de 30GB que adquirí en la tienda del Soho de NYC junto a Cris, en nuestro primer viaje transoceánico… Y de eso hace más de 20 años. Una vez cargado, me puse a escuchar música y a recordar viejos tiempos, la nostalgia amigos me invadió y me vino a la cabeza un pensamiento que me rondaba desde hace tiempo: Tiempos pasados fueron mejores.

Es una frase que se suele decir mucho, y que a veces es cierta, pero otras veces no lo es tanto. En mi caso, creo que sí lo es, al menos en lo que respecta a la música. La música de los 80 y 90 tiene un encanto especial, y aunque hoy en día hay mucha música buena, creo que la de aquellos años tenía algo que la hacía única. Es curioso porque claro uno no se da cuenta de ello hasta que vuelve a escuchar una playlist de aquella época… Y fue poner la playlist “Mis preferidas” y quedar embobado y con cara de tonto.

No fue sencillo ya que no tengo cables (debí tirarlos hace tiempo). Pero en cambio sí conservo todavía un pequeño reproductor de música con conector doble, por una cara del Dock hay un lightning y además si le das la vuelta te encuentras un conector Dock de 30 pines. Es marca Logitech creo y de la época en que se transicionaba de la conexión Dock de 30 pines al lightning (fijaros si os hablo de tiempo). Y ahí que pude cargar mi iPod, y tras un largo rato de espera, el iPod cobró vida y pude escuchar mis canciones favoritas de aquellos años en que la gente atesoraba una biblioteca musical en iTunes. Fue como un viaje en el tiempo. Y luego continué con los demás iPods, dos Shuffle de segunda generación, uno de ellos tuve que restaurarlo pero acabó funcionando, uno de tercera generación que tiene la batería muy degradada y se puede decir que está más muerto que vivo, el iPod Photo de Cris (funciona perfecto y está bastante mejor cuidado que el mío) y los iPod Touch. Estos últimos necesitaban un Mac para funcionar, les salía el icono de conectar al difunto iTunes y no pude volverles a la vida, lo dejamos para otra ocasión.

Otro que está más muerto que vivo es el iPod Nano de tercera generación, que tiene la pantalla rota porque la batería de detrás está hinchada. A ver funcionar, pues sí funciona, pero también podemos contarlo entre los que no son usables. Así que una vez acabé de cacharrear con los iPods, los guardé de nuevo. Excepto mi iPod Photo, y un Shuffle. Decidí conservarlos y no guardarlos con el resto. Y no contento con esto me compré un cable Dock 30 pines a USB-C por Amazon (6€).

Y ¿para qué? Bueno pues para lo mismo que uso todavía mi Kindle 4. Sigue funcionando, sirve perfectamente para leer libros, y para qué tengo que comprarme un modelo más nuevo si ese funciona. Es un dispositivo que una vez lo has jailbreakeado y te has liberado de Amazon y sus anuncios asquerosos, sirve perfectamente para su cometido, un único cometido: leer libros. Pues lo mismo con mi iPod Photo, sirve para escuchar música. Únicamente. No me salta una notificación en medio de una canción. “Fulano te ha escrito un mensaje que el 90% de las veces no te interesa en este momento”. No tengo tentación de abrir el correo, el Teams, el WhatsApp (you name it). Nada de eso. Solo música. Y eso es lo que quiero, escuchar música sin distracciones. Y además, me gusta la sensación de tener un dispositivo dedicado a una sola cosa, como los viejos tiempos.

¿Cuánto me durará esto? Pues vaya usted a saber. Pero bueno, mientras dure, lo disfrutaré. Y si algún día me canso o el dispositivo dice que hasta aquí hemos llegado pues lo guardaré en el trastero y sacaré otro. Pero mientras tanto, seguiré disfrutando de mi música sin distracciones, como en los viejos tiempos.

Espera un momento, vale con el cable de Amazon (que por cierto tuve que devolver y comprar otro de 8€ porque el primero no funcionaba…) ganas que puedes cargar el iPod y sincronizarlo con el Mac (cosa que no he hecho, la verdad porque de momento con 19GB de música me sobra, pero todo se andará) y además puedes cargarlo digamos cómodamente en tu escritorio sin tener que usar los altavoces de Logitech que son un poco incómodos para el mero hecho de cargar el iPod, bien Salva, pero y el tema auriculares qué? No me digas que has vuelto al cable? Sí y no.

Lo primero que hice para ver que reproducía música fue usar un cable que Sony te da con los auriculares supraaurales. Es un cable jack doble macho y lo usé para conectar los auriculares al iPod. Ahí no me negaréis que calidad de sonido es buena, pero claro, no es lo mismo que la comodidad que tienes con unos auriculares bluetooth. Así que me puse a buscar el adaptador de jack a bluetooth de Ugreeen que compré hace tiempo en Amazon por 20€ que tiene muy buenas críticas, bastante mejor solución que el Airfly ese que es tan popular, y oye lo compré para conectar los airpods a un sistema de entretenimiento a bordo de los aviones que normalmente usan jack 3,5mm pero ahora con esto me venía al pelo. Así que lo conecté al conector jack del iPod y en un tris emparejé mis Airpods Pro 3. Y la verdad es que la calidad de sonido es buena y mis Airpods 3 funcionan bien (aunque solo reproducen música, nada más ni control de reproducción ni volumen ni nada). Así que ahora puedo escuchar mi música favorita sin cables y sin distracciones, como en los viejos tiempos. Y sin gastarme 400€ en un iPod restaurado de MODS, que es una empresa que se encarga de venderte iPods Classic restaurados y les pone un conector USB-C y un módulo bluetooth para que puedas emparejar tus Airpods. Pues oye, digamos que me he ahorrado un dinero.

Bueno, pues eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado este pequeño viaje en el tiempo y que os animéis a rescatar vuestros viejos dispositivos de música. Quién sabe, igual os lleváis una grata sorpresa como yo. Y si no, al menos habréis pasado un buen rato recordando viejos tiempos y disfrutando de la música que tanto nos gusta. ¡Feliz Halloween!