... and you will be assimilated

  • Redescubriendo la belleza del terminal

    Siguiendo con la estela marcada por el último post, en el que escribí sobre Vim, hoy quería comentar un poco sobre cómo he redescubierto la belleza que esconde la línea de comandos, del terminal, de la consola. Es minimalismo extremo, consumo escaso de recursos (o vaya mucho más que cargar cualquier GUI claro) y uso intensivo del teclado, y además compatible ya para cualquier sistema operativo (linux, macos, windows o lo que queráis que pueda tener una aplicación de Terminal). Y ahí va un pequeño recopilatorio de las herramientas que uso y por qué las uso (y ojo con esto que no me considero ningún experto ni mucho menos, simplemente son herramientas que he ido descubriendo y que a mí me sirven).

    iTerm 2

    No cuesta un duro, no cuesta ningún esfuerzo instalar, no cuesta nada de configurar, tiene tantas opciones que es difícil hacer una lista. Permite pestañas si te van las pestañas, permite personalizar la interfaz, la fuente, los colores, hasta límites difícilmente explicables. Hay otras opciones (y muy buenas), Alacritty, Fish, Hyper… pero yo elegí iTerm por su facilidad de uso.

    ¿Para qué lo uso?

    Pues básicamente como reemplazo de terminal del sistema. Lo tengo en el Dock, lo activo siempre, me sirve para bastantes cosas, como descubriréis a continuación si continuáis leyendo.

    Enlace oficial

    iTerm2

    tmux

    Agarraos que vienen curvas. Tmux es un multiplexador de terminal. ¿Cómo os habéis quedado? ¿Y eso qué puñetas es? Pues básicamente es añadir una dimensión más al terminal, en un sentido es similar a trabajar con pestañas en iTerm2 pero con muchísimo más control sobre qué ventanas están abiertas y con posibilidad de guardar sesiones y recuperarlas. Es como una navaja suiza del terminal, en la que simultáneamente, puedes tener corriendo multitud de herramientas en paralelo. Compartiendo o no la misma pantalla, en modo split o en ventanas (piénsalo como pestañas) separadas, y otra vez, con una capacidad de personalización muy bestia para que se adapte a tu flujo de trabajo.

    ¿Para qué lo uso?

    Pues bueno tengo una sesión con varias herramientas que describo a continuación corriendo en paralelo, pero es que además me permite muy fácilmente abrir una nueva ventana de terminal y hacer lo que sea, y cuando ese lo que sea termina, volver a otra ventana abierta o cerrar la ventana actual o moverme entre las distintas ventanas de terminal solo con el teclado. Y tiene muchísimas más posibilidades pero bueno, con esto que os explico, que es un poco la superficie, solo con esto ya vale la pena instalarla (se puede instalar con brew) y experimentar un poco con ella. Y hay mogollón de recursos online y de posts que explican sus entresijos. Se adapta como un guante a distintas tareas y si tienes que usar el terminal constantemente es una gran herramienta.

    Enlace a github

    tmux

    Neovim

    Neovim que es una especie de fork de vim hecho en Lua, que añade bastantes opciones al ecosistema de plugins de Vim y que de alguna manera se está volviendo un IDE en toda regla con soporte a los LSP (language server protocol), que sirven para controlar sintaxis/coloreado, dar algunas advertencias (linter) y sobretodo para autocompletar código, de forma similar a como hace pues Visual Studio, o Pycharm o (ponga usted aquí el IDE que más le guste o que conozca).

    Neovim es ultraligero, y permanece en una sesión de terminal, es retrocompatible con todo lo que funcione sobre vim y tiene numerosos nuevos plugins que por lo general (aunque en algunos casos es discutible) mejoran los que hay disponibles para vim. Por ejemplo, Telescope sin ir más lejos es una mejora, almenos para mí vaya y creo que objetivamente es mejor a FZF para búsquedas relativas o fuzzy dentro de un proyecto/directorio.

    Además, cosa que yo no uso, pero lo comento por si alguien le pica el gusanillo, hay bastantes paquetes ya hechos que lo transforman en un IDE y preinstalan una serie de plugins ya enfocados a programar. Hay multitud de “distros” como Doom, NvChad, y otros si os va la droga dura pero no queréis ensuciaros las manos y cacharrear con mogollón de plugins y configuraciones. Lo bueno es que los instalas y a correr, lo malo es que eligen por ti, claro y si hay otro autocompletado que mola más u otro gestor de ficheros, al final tendrás que personalizar un poco el paquete a tu medida.

    ¿Para qué lo uso?

    Uso Neovim principalmente como editor de textos en markdown y como editor de código y además como pequeño gestor de notas relacionadas con mi día a día. Tengo distintas notas en markdown que me sirven para ordenar mi trabajo, seguir reuniones, como agenda de distintas tareas y como pequeños snippets de código a los que tengo que recurrir a menudo. Ojo no es que tenga todas mis notas ahí, no lo uso como un repositorio de notas. Para eso uso Bear que me permite categorizar por tags y encontrar muy rápidamente lo que busco.

    Enlace oficial

    Neovim

    Neomutt / mutt

    Mutt (y su reversión Neomutt más moderna pero basada en el original, un poco como vim y neovim) son clientes de correo del terminal con los que puedes sincronizar una cuenta IMAP o POP (¿hay alguien que use pop?) y bueno pues todo a través de consola, puedes moverte por carpetas, recibir correo, enviar correo a través de SMTP y usan el editor de textos que tengas configurado en tu terminal (o sea Neovim, claro). Con ellos puedes leer, responder, descargar adjuntos, hasta cierto nivel previsualizarlos, hacer forward, clasificar emails en carpetas, borrarlos, marcarlos como leídos y algunas cosas básicas más.

    Van razonablemente bien, tienen posibilidades de configuración, permiten definir shortcuts y personalización con themes.

    ¿Para qué lo uso?

    Tener un cliente de correo en el terminal, pues qué queréis que os diga, a mí me funciona bien pero no lo uso como herramienta principal. Sí lo tengo abierto en la segunda pestaña de mi sesión tmux y lo consulto principalmente para no salir del terminal e ir más rápido con algunos correos que sean o de respuesta muy sencilla o algo muy puntual. También lo uso para borrar algunos correos que llegan de forma rápida y clasificar algunos otros rápidamente. Pero, vaya, mi cliente de correo principal sigue siendo Mailmate, no obstante mutt se convierte como en una extensión de este en la consola, cosa que no está nada mal.

    Enlace oficial

    Neomutt mutt

    lf

    lf es un gestor de archivos que vive en el terminal. Nace de ranger, otro clásico (bastado en python) y muy similar. lf es como una reversión también del programa clásico y más moderno y ligero. Tiene los mismo atajos, bebe de la filosofía vim para los atajos más comunes pero permite configurarlo hasta la saciedad. Y también ofrece soporte para varias herramientas añadidas con las que podrás visualizar detalles de los archivos o tener una previsualización de ellos directamente en el terminal, cosa que nunca está de más. Ahora sí, eso requiere ponerle un poco de cariño a la configuración de la herramienta, no obstante, de saque oye pues ya tienes bastante terreno cubierto y quizás no necesites más.

    Claro como todo buen gestor de archivos, permite todas las operaciones básicas, como copiar, cortar, pegar, navegar rápidamente, crear carpetas, borrarlas, renombrar archivos… ofrece también selección múltiple y puede lanzar lo que el sistema tenga predefinido para abrir ese archivo. Y, evidentemente, permite usar tu editor de texto favorito dentro del mismo terminal (otra vez Neovim) para abrir y editar los archivos de tipo texto o código.

    ¿Para qué lo uso?

    Pues lo tengo abierto en una sesión de tmux y lo uso para operar con ficheros rápidamente, gestionar rápidamente lo que tengo en la carpeta de descargas, mover archivos a documentos o a otras localizaciones en mi sistema. También para previsualizar brevemente a veces según qué archivos o para lanzar preview de algún pdf. En fin, no es la panacea, no os digo que reemplaza por completo al uso que hago de Finder, pero si estás dentro del terminal, oye te da una libertad y navegación muy rápidas a través de teclado.

    Enlace al proyecto en github

    lf

    htop

    htop es una herramienta de monitorización de recursos del sistema. Como el monitor de actividad de Mac OS? Pues eso pero en el terminal. Y muy currado. Y con muchísimas posibilidades de filtro y de visualización de los procesos que corren en tu máquina. Puedes, como en la utilidad de mac, ordenar por un determinado criterio, ver el proceso que está consumiendo, ver en modo árbol o no, permite ver la ruta donde está ubicado el proceso, y puedes matarlo, pararlo, lo que quieras.

    ¿Para qué lo uso?

    Pues he dejado de usar la herramienta de Mac en este caso, casi siempre voy a través de htop, otra herramienta que tengo abierta siempre y que me resulta muy útil en el día a día.

    Enlace oficial

    htop

    openfortivpn

    Seguro que trabajando en casa, usáis un cliente de VPN. Hay muchos y para gustos, colores. A mí me ha tocado usar Fortigate y las aplicaciones que tienen para mac dan bastante pena, de hecho, yo la he apodado, y siempre cariñosamente, la fortigaita. Entonces pues bueno, hay unos tíos que se han preocupado de buscar un cliente CLI para las VPN Fortinet y ofrecerlo en código abierto. Pues ahí que vamos. Configurarlo es un juego de niños y te da pues eso control sobre la conexión y no tener ahí aplicaciones con GUI ensuciando tu menú o tu Dock, te conectas y listo.

    ¿Para qué lo uso?

    Cuando tengo que conectarme a las herramientas o entornos de desarrollo que requieren de conexión VPN. He dejado de usar la herramienta del fabricante y actualmente accedo mediante terminal. Requiere permisos de admin, requiere contraseña en prompt, pero bueno las pones y listo.

    Enlace al proyecto en github

    openfortivpn

    Y hasta aquí las herramientas que más uso en el terminal, y cómo he redescubierto la belleza de usar la consola del sistema y las posibilidades que ahí se esconden. Otro día, podemos hacer un poco una revisión de los temas y colores que uso en el terminal, porque no, no se todo en blanco y negro… hay un mundo de color ahí también y grandes posibilidades de personalización en todas estas herramientas, ya sea a través del soporte que ellas mismas ofrecen (caso Neovim o Neomutt por ejemplo) o bien con la integración en la consola y el control que ejerce sobre ella iTerm2.

    Si usáis el terminal en vuestro día a día, seguro que ya conocíais la mayoría de estas herramientas (y si usáis alguna más compartidla!) y hay muchas más que no he destacado (bat, neofetch, ranger, lynx, pandoc, exa, …), pero si no, échale un vistazo a lo que te estás perdiendo, igual no sirven para tu día a día, o igual sí, quién sabe, no se pierde nada por probarlo.

  • Vim is awesome, dude

    Quería hablaros hoy de Vim y cómo se ha convertido en una de las aplicaciones que más uso para multitud de tareas. Alguien que lo haya probado y haya sucumbido ante su complejidad y su curva de aprendizaje endiabladamente empinada, dejará de leer en este momento (considerando, claro, que este blog todavía lo lea alguien a parte de mí). Y vaya yo le diría que se equivoca en no seguir leyendo y se equivoca en no darle una segunda oportunidad a Vim, porque yo era uno de los suyos, de los que pensaba que alguien que usase Vim sólo podía ser alguien muy técnico o muy friki y que no merecía la pena darle una segunda oportunidad.

    Y os digo sin miedo y con rotundidad del que ha probado y ha visto mundo que estamos delante de probablemente la mejor herramienta jamás creada para editar textos y trozos de código, y además por múltiples razones. Acompañadme en este viaje a los confines del frikismo editorial. Por cierto ¡qué post tan meta! (efectivamente estoy usando Vim para escribirlo, claro).

    Primero un poco del por qué digo esto de que es de lo mejor para editar textos. A ver, lo primero que te encuentras es una pared: para empezar siquiera a usarlo, debes invertir bastante tiempo en leer cómo usarlo. Y eso hace que uno se desespere y además piense: no sé qué hago aquí si con Atom o con VSCode o con Sublime o con cualquier otro editor, es abrirlo y todo se hace según los cánones establecidos. Y voy a pararme en esta frase. Que algo funcione distinto, tampoco tiene que ser malo ¿verdad? Y si no oye no estaría escribiendo en Colemak por ejemplo y contento de haber hecho esa transición. Bien, pues lo primero es como con la transición de layout de Qwerty a Colemak, ¿te sientes bien en Qwerty? Oye fenomenal, ¿estás dispuesto a probar otra cosa para ver si te funciona mejor? Pues ánimo y al lío, y si descubres que no es para ti, y que estás supercómodo en Qwerty o usando tu editor de textos de toda la vida como Notepad++ o el que sea que se adapte mejor a tu workflow, yo no te voy a decir que cambies, pero sí te voy a decir que en mi caso el cambio ha valido muchísimo la pena.

    En mi caso yo probé Vim hace tiempo, muuucho tiempo, en mi época de consultor y bueno, más por obligación, porque tenía que editar algo en una sesión en unix, y luego vamos, descartándolo casi de inmediato por su complejidad. En otras ocasiones lo había usado por consola para editar algo rápidamente desde la línea de comandos (en mis épocas algunos servidores remotos en AIX y otros derivados de unix me encontré). En Mac, hace algún tiempo me instalé MacVim (que es una especie de GUI para el vim que tengas instalado) y decidí darle una oportunidad. También lo hice porque tiene una comunidad de seguidores muy grande, y que todos dicen que va tan bien. Y además, como con el cliente de correo u otras herramientas de uso diario, uno siempre va en busca del santo grial, una herramienta de trabajo que se le ajuste como un guante, le consuma pocos recursos y le permita adaptarla a la perfección con su flujo de trabajo.

    Y tras probar Vim yo siempre volví a Atom, en su día volví a Notepad++ cuando usaba Windows (han pasado años), volví incluso a alternativas mucho más sencillas como TextEdit en Mac o al Bloc de Notas en Windows para editar archivos de texto sencillos. Pensé esto de Vim, no es para mí. Y volví a esas aplicaciones porque ahí hay seguridad, opciones limitadas, atajos comunes del sistema. Ahí hay calma, sosiego, incluso por qué no, modernidad, UIs vistosas, y como decía se gobiernan por unos cánones. Entonces, ¿por qué voy a usar algo que es complicadísimo si con lo que tengo ya me vale? Matarse a aprender algo así como Vim habiendo alternativas muy buenas para editar textos y picar código en un momento puntual es bastante absurdo, ¿o no?.

    Pues resulta que según cómo lo mires no. Lo primero, definamos qué le pedimos a un editor de textos y luego también pensemos si hay herramientas específicas para ello, y estoy pensando en los IDE (herramientas como Xcode que están pensadas para el desarrollo). ¿Cumplen esas herramientas todos nuestros objetivos? Si la respuesta es sí, no hace falta cambiar o invertir en Vim, a no ser que quieras ver si Vim satisface aquello que te falta en esas herramientas. Si ya estamos satisfechos con las posibilidades que nos ofrecen, plantearse un cambio, y más un cambio a una herramienta mucho más compleja y que cuesta aprender yo creo que no vale la pena. Es así, si uno ya está contento con Sublime, Atom, VSCode, o el editor de Python que se tercie y los conoce al dedillo, o bien tiene por costumbre abrirse un IDE como Visual Studio o como los que tiene Jetbrains para multitud de lenguajes, pues oye yo creo y quizás pueda equivocarme, que Vim poco le va a aportar a su día a día porque abandonar esas herramientas para irse a la consola y a un editor como Vim, pienso que es una aventura, pero no sé muy bien qué gana con el cambio (¿quizás rendimiento si esos IDEs consumen muchos recursos o son muy costosos de configurar?), interpreto que más bien poco. Yo os puedo hablar de mi experiencia con editores de texto y de mi caso de uso particular, que no tiene porque ser el de la mayoría, y esto va de contar las cosas en primera persona (por si después de tanto tiempo alguien se ha perdido).

    Os cuento mi caso

    En primer lugar, yo uso editores de texto para dos cosas principalmente:

    1. Editar textos y notas, principalmente usando Markdown (y aquí incluyo escribir posts como este para mi blog que migré a jekyll hace algún tiempo). También os digo que de un tiempo a esta parte lo uso para tomar notas de algunas reuniones y de cosas que tengo que diseñar o desarrollar luego y como guía de notas o como “acta” de una reunión pues anotarlo en markdown en un archivo y tenerlos agrupaditos, funciona bastante bien.

    2. Editar pequeños trozos de código / proyectos sencillos (normalmente en temas web y bbdd: HTML, JS, CSS, SQL). En mi trabajo, desde hace muchos años ya no desarrollo, es decir, mi actividad principal no va de desarrollar, pero siempre he tenido ¿buena? mano para el código, y bueno a veces para probar cositas sencillas, instalarse el código de producción en tu máquina y tener un entorno local, bueno, siempre intento tirar por ahí para probar cosas nuevas y experimentar.

    Estaremos de acuerdo que para estos casos, cualquier alternativa es buena. Incluso hay herramientas como MacDown o IAWriter que te permiten tener previsualización del Markdown, y hay otras como pueden ser Atom o VSCode que llevan ya linters/coloreado de syntaxis de código, están orientadas al trabajo por proyectos, se integran a la perfección con git, y en fin, qué os voy a contar, llevan ya de saque múltiples opciones que satisfacen esos dos casos de uso con creces y con muy poco esfuerzo y un par de plugins, uno está en su salsa y tiene muy pocos quebraderos de cabeza. Atom (un editor que salió hace algún tiempo de la plataforma github) es un muy buen ejemplo de editor superversátil, y tiene tantos plugins y themes, que no te los acabas. VSCode es otra opción increíblemente buena para el punto 2 y que tiene muchos seguidores. Entonces, vayamos al quid de la cuestión: ¿por qué dejarlas de lado y abrazar Vim? Pues porque Vim de entrada y objetivamente, permite un control muchísimo mayor sobre lo que estás escribiendo, una vez entras en su rollo, es terriblemente eficiente. De hecho, hay multitud de plugins para Atom y VSCode que intentan emular vim, o emular sus modos de funcionamiento. ¿Sorprendidos? pues ahí está el meollo, ahí está el quid de la cuestión. Entender cómo funciona o porqué tengo que tocar i para escribir texto o pulsar Esc y :wq para guardar y salir.

    Primero hay que romper el ¿esto cómo funciona? y especialmente ¿por qué funciona así? Y una vez lo descubres, te das cuenta de que Vim es increíblemente preciso y el editor de textos más versátil que puedas imaginar. Con una cantidad de plugins y de configuración que es enorme, tan grande y basta que es difícil de explicar. Puedes llegar a configurarlo de la forma que quieras, desde lo más sencillo y simple a lo más complejo. Y los atajos de teclado que usa son aberrantemente funcionales cuando descubres cómo usarlos en tu beneficio. Vim tiene una gramática, una manera de usarlo que te permite usarlo a tu antojo de mil maneras distintas, unas más eficientes que otras, todo hay que decirlo y no se aprende de la noche a la mañana.

    Cómo se adapta Vim a mi caso de uso

    Bueno pues para lo primero, vim cuenta de saque con coloreados de syntaxis que soportan markdown y muchos más lenguajes. Pero lo bueno no es eso, lo bueno de vim es que no funciona igual que un editor de texto tradicional pero MacVim le acerca a la experiencia de uso de un editor tradicional añadiéndole una capa de atajos y uso común. Por ejemplo, puedes seleccionar texto con el ratón (sacrilegio para algunos vimers), puedes guardar un arhcivo, un texto con Cmd+S, o hacer Cmd+T par ir a un nuevo tab por ejemplo. De alguna forma, acercan Vim a lo que uno está más acostumbrado. Sin embargo, Cuando dominas un poco más te das cuenta de que bueno teniendo buffers igual los tabs, pues oye, tampoco son tan importantes o que para guardar un texto puede irte mejor otro atajo.

    Y esto de los atajos de teclado es importante. Por ejemplo la selección de texto o el poder trabajar con dos archivos al mismo tiempo se puede conseguir muy fácilmente en vim sin despegar tus manos del teclado, sin usar el ratón para nada.

    Pongo un ejemplo de lo más sencillo. Quiero ir 3 párrafos más arriba de donde estoy escribiendo. En un editor cualquiera, con el ratón puedo ir hasta ahí clicar y mover el cursor hasta esa posición, o puedo también moverme pulsando Alt+flechas (3 veces) o bien con vim puedo pulsar { tres veces o con 3{ estando en modo normal. Ya pero debes recodar ese atajo. Y no lo negaré, eso es complicao, se aprende con el tiempo. Por eso MacVim en ocasiones funciona de maravilla cuando no recuerdas qué debes de pulsar o mejor dicho, cual es el atajo óptimo que te lleva a conseguir tu resultado esperado, pero puedes seguir con tu vida y ya lo aprenderás porque es cierto que cuando entras en esa espiral, es difícil parar. En vim tienes multitud de opciones para conseguir un determinado objetivo, algunas más buenas que otras.

    Y ese es un ejemplo muy tonto, pero en vim tienes de todo y lo mejor de todo: lo puedes personalizar a tu gusto. Hay un archivo de configuración que es la pera y unos plugins que ayudarán a que usar vim se adapte mucho más a lo que estás buscando. Hago un repaso por cosas que tiene de saqué: marcado de sintaxis, corrección ortográfica, trabajar con múltiples archivos, buscador de texto, buscador de archivos, es que Vim tiene todo eso y más, consume poquísimos recursos y es brillantemente estético en la aplicación de temas visuales y esquemas de color.

    Cómo lo pruebo?

    Esto es lo más sencillo porque vim existe en múltiples versiones y para todas las plataformas. Yo, en macos, me instalé VimBox que es un conjunto de herramientas y plugins y que ya tocan de saque el archivo de configuración y luego a partir de ahí lo adapté para mí. Hay otras alternativas ya más completas como Spacevim que cuenta con multitud de seguidores. Y si estás en Mac (o en Windows estoy seguro de que hay alternativas similares) yo me instalé MacVim. Y a partir de ahí, ver tutoriales, seguir cuentas en twitter para aprender atajos como Learn Vim y adaptarlo a vuestro gusto.

    Hay multitud de gente que publica su configuración en github, sus “dotfiles” y yo he ido picando un poco de aquí y un poco de allí. Yo he ido tuneando un poco ese vim y luego con las lecciones aprendidas he adaptado también neovim que es como una evolución de vim y que quizás dé para otro post. Mi configuración ha evolucionado de MacVim (básico sin nada, con vim a pelo), luego instalé VimBox y experimenté un poco con los plugins principales que lleva (desinstalé mogollón que no me servían de nada) y las configuraciones más básicas y más avanzadas, y este vim ya adaptado lo mantengo y todavía lo uso. Y además tengo neovim, con el que estoy escribiendo esto y que lo he adaptado totalmente con las lecciones aprendidas de vim. Uso dracula como theme.

    Resumen TL;DR

    Vim es una herramienta tremenda para editar textos y tocar código. Ocupa poquísimos recursos y sus posibilidades de configuración son infinitas. No vale para todo el mundo, y tiene una curva de aprendizaje muy empinada. Hay mucha documentación y ayudas para que entrar en su uso no sea un calvario. Creo que merece mucho la pena darle una oportunidad.

  • Preonic, en busca del endgame

    Hace bastantes días que no me pasaba por el blog, parece que la última entrada es de finales de 2020 dónde os contaba cómo mi odisea con el MacBook Pro tocaba a su fin con el nuevo usuario y la solución de homebrew y otros problemillas que tenía. Hoy vengo casi medio año después y volviendo al tema recurrente de los teclados mecánicos.

    Y sí, tengo nueva adquisición: un nuevo teclado de OLKB, un Preonic que me regaló por mi ¡41! cumpleaños mi adorable media naranja @ladymadona, después de yo insistirle mucho, durante meses. Estoy escribiendo estas líneas con él y la verdad es que no puedo estar más contento.

    Si hacemos memoria, yo hace más de año y medio, compreme un teclado 40%, un Planck EZ con el que estaba muy, muy a gusto. No me he separado de él, incluso me lo llevo a la oficina (dónde algunas personas se han fijado y me han hecho comentarios al respecto, no deja a nadie indiferente…), y la verdad que nunca os he hablado de él, ni he sentido la necesidad de escribir sobre él hasta ahora porque es que literalmente no he tenido ningún problema, de hecho me hice unas cuantas layers de un buen principio que para mí, bueno no sé cómo decirlo pero se me adaptan perfectamente a lo que hago y me funcionaban como un reloj suizo.

    Entonces, si tan bien funciona el Planck, ¿Por qué ahora un Preonic? Por varios motivos, que listo a continuación:

    • En primer lugar los números, es quizás uno de los mayores problemas que veo en el Planck, no contar con números es un poco drama porque si bien no es nada difícil acceder a ellos tras un layer (en mi caso en el layer raise), sí a veces encontraba dificultades en acertar según qué combinaciones. En los 2FA que están mal hechos y no te enseñan los números que picas (desde aquí un llamamiento a todos los que ocultáis los números como si fueran una contraseña en el MFA, desde un punto de vista de UX es totalmente absurdo) era un poco tortura, vas con pies de plomo de no equivocarte. También en otras situaciones similares en las que tienes que copiar números o introducir cambios, en un Excel por ejemplo… resultaba un poco coñazo. De hecho esto me llevó a comprarme un Macropad del que hablaré en otro post porque no me funciona muy bien, no por el propio aparto que va de lujo (9x9, con QMK, muy barato en aliexpress) si no por el uso. Así que por todo eso, sí echas de menos la barra numérica y de hecho incluso a veces me veía tecleando números con el teclado del MacBook. Este problema desaparece en el Preonic (en resumidas cuentas es un Planck con una línea más, la de números en la parte superior).

    • En segundo lugar los LEDs. Cuando compré el Planck EZ, uno de los motivos fue el tema de la personalización y los LEDS, que por aquél entonces yo pensé que tendrían gran utilidad, molaban un huevo y los iba a usar mucho y me equivocaba completamente. Estéticamente muy bien, para hacer una foto y el postureo, genial también. Pero molestan un huevo. De hecho, cuando los tienes encendidos y has elegido entre las tropocientas configuraciones que llevan lo único que quieres es apagarlos. Que el Preonic solo lleve unos cuantos decorativos, y que también se pueden apagar fácilmente, pues mira hasta lo agradezco, la verdad. A ver que esto tampoco es un problema en el Planck, se pueden apagar y encender accediendo a una capa, que no es problema, pero dices coño, he pagado yo por algo que no uso… pues vaya gracia, no sé cómo deciros.

    • En tercer lugar QMK. Con el Planck EZ, los señores de ZSA (unos cracks, todo hay que decirlo) te ofrecen un configurador online llamado ORYX y una aplicación de escritorio llamada Wally que ambos son la ostia. Puedes hacer maravillas y el nivel de personalización que ofrecen es rotundamente espectacular. Pero con el Macropad aprendí que no son nada más que una capa o un añadido (y con carácter propietario, en cierto modo privativo) sobre algo que es opensource y que se llama QMK. Es un proyecto sobre el que la comunidad también ha añadido una herramienta online y una aplicación para mac/win que son al final al final unos wrappers chiripitiflauticos sobre un framework de código en C que te permite personalizar el chip del teclado hasta límites insospechados. No es que puedas hacer más cosas en QMK que en el configurador de ZSA, no me entendáis mal y además el entorno no es tan user friendly pero sí que te da un pelín más de control sobre lo que estás haciendo y hay una comunidad detrás que ha hecho las mil y una frikadas, y no solo eso, puedes tú mismo, con tiempo y una caña, bajar al código y tocar y experimentar, cosa que en el sistema cerrado de ZSA no puedes.

    Como veis los tres temas, quizás el primero de los números sea un poco relevante pero el resto, son puramente de matiz: los LEDs al final los puedes desactivar y no está de más tenerlos, y el nivel de personalización con QMK y el de ZSA son muy similares. Y de hecho lo primero que he hecho es por así decirlo replicar mis layers del Planck en el Preonic. En algunos símbolos y mi memoria muscular va a buscarlos con una combinación de teclas concreta. Entonces por qué gastarse tanto dinero, bueno pues la verdad que con el feeling de que con el Planck iba en la buena línea, intentas acercarte al endgame, a la última configuración, a la que te da mejor libertad y te permite ya dejarlo y enfocarte a otras cosas. Con el Planck descubrí los layers, descubrí un teclado ortogonal (no en disposición como las máquinas de escribir, ¿os habéis planteado por qué están ordenadas las teclas como están en una máquina de escribir?, yo os doy una pista: no tiene nada que ver con la ergonomía) y el Preonic era el paso siguiente para solucionar estos leves problemas. ¿Significa eso que voy a guardar el Planck en un cajón? Pues no, porque puedo usarlo con el iPad Pro que me va a llegar en un par de semanas.

    Por otro lado, no todo son ventajas, y hay algunas cosas que no están muy bien resueltas pero que me costará resolver: keycaps y Colemak. Con el Planck el perfil de teclas era el mismo, uniforme entre todas las teclas (usan un perfil OEM pero de fila 3 todas las teclas similar aunque un poco más elevado al perfil G20), en el Preonic no es así, los keycaps Acute van en perfiles más estándar (OEM estándar: R1,R2,R3,R4,R3), esto hace que si bien puedes tener las teclas que corresponden a Colemak (que visualmente correspondan quiero decir) estas no tienen en algunos casos el perfil correcto puesto que se mueven de fila. Es el caso de la R, la T, la E o la N que, bueno quedan en un perfil rarote. Apenas se aprecia pero bueno está ahí y es muy difícil solucionarlo porque hay que comprar teclas específicas. Otro problemilla es la memoria muscular y las nuevas posibilidades teniendo una fila más. La verdad es que hoy por hoy muy poca variación con las layers que tenía en el Planck, esto es en base a varias cosas, una buena es que las layers realmente estaban bien optimizadas, una mala es que cambiar cuesta, y hay que experimentar y exprimirse un poco los sesos para sacarle partido.

    Más cosas que tengo que contar y que no me da tiempo ahora mismo: Vim y Macropad 9x9. Sobre el Macropad os he hablado brevemente antes, pero me gustaría explicar por qué no lo uso, la verdad es que no lo necesito con el Planck o el Preonic, voy mucho más rápido con las capas no me aporta muchas ventajas, tengo que mover la mano para ir a buscarlo… os contaré más cuando pueda escribir sobre ello. De Vim no sé qué os voy a contar o cómo resumirlo pero es un editor de textos sobresaliente. No os lo podéis imaginar, aunque su curva de aprendizaje sea una puta mierda, es adictivo diría yo. Pero hay muchísimo sobre lo que hablar para justificar la locura de aprender a usarlo, y para mínimamente daros unos cuantos argumentos sobre los que reflexionar si os vale la pena el cambio, necesito un post entero que dedicarle.

    Más y mejor en el próximo post… que como os podéis imaginar no será pronto (si veis la frecuencia con la que escribo desde hace tiempo… ya os hacéis una idea).

  • Mi nuevo Usuario

    Os contaba hace unos días sobre mi odisea con el Macbook Pro. Desde 2015 hasta finales de 2020 con todo lujo de detalles, como había sido mi experiencia con los distintos ordenadores que he tenido y los quebraderos de cabeza al pasar a un nuevo MacBook Pro con arquitectura M1. Perdí la configuración de pantalla y escritorio que tenía pero bueno hemos ganado con el cambio., ahora tengo una pantalla mejor y bueno el rendimiento del nuevo MacBook es algo bueno totalmente increíble… incomparable a ningún otro portátil que haya probado yo hasta la fecha.

    El tema es que como comenté, tenía problemas con mi cuenta de iCloud: funcionaba bien iCloud drive, Photos, Music, las apps de la Mac App Store, etc. pero no funcionaban ni Mensajes, ni Facetime, tampoco el handoff de iPhone/iPad, ni de coña el portapapeles universal y la opción de desbloquear con el Apple Watch simplemente había desaparecido. Y bueno tras enredar con el servicio técnico de Apple varios días, he tenido que crear un usuario nuevo en el MacBook y enlazar mi iCloud de nuevo, y ahora todo funciona.

    Hay cosas que cuestan que vuelvan a la normalidad… por ejemplo homebrew (gestor de paquetes para el terminal) y jekyll (CMS basando en estáticos con markdown) no han sido sencillos de recuperar pero ahora que os escribo estas líneas, me doy por satisfecho porque he conseguido que vuelvan a funcionar decentemente y eso que el soporte para M1 de homebrew es un poco… rarito por decirlo de alguna forma. Si alguien está interesado o tiene problemas con ello, que me deje un comentario e intento explicarle las movidas que he tenido y cómo lo he solucionado.

  • Mi nuevo MacBook Pro M1

    Más de un año después de escribir mi último post en el que os hablaba de mi nuevo teclado Planck EZ, estoy de vuelta por aquí para explicar mi experiencia con el objeto de deseo de todo maquero estos días, un MacBook Pro con el nuevo y flamante chipset de Apple, los M1 con los que los señores de Cupertino inician la transición de Intel a sus propios chips. Pero primero deciros que en cuanto a teclados me he quedado definitivamente en el Planck EZ, mi Vortex Pok3r lo tengo en un cajón en casa y mi Filco en un cajón en la oficina). Y ahora sí, vamos con todo lo que me ha pasado con el MacBook Pro, y cómo he llegado hasta la configuración que tengo actualmente.

    Hace 5 años

    Hace 5 años, me pasé a un MacBook Pro como ordenador de trabajo, para mi día a día, yo aseguré que mi productividad sería mejor y así fue. En ese entonces estrené un MacBook Pro de inicios de 2015, el último modelo que contaba con la manzanita iluminada, con un Core Duo i5 “Broadwell” y con el que nunca miré atrás hacia ordenadores con Windows, de hecho ahora que lo pienso, hace bastante tiempo que no toco un ordenador con Windows, me quedé en Windows 7. Bueno, aquello fue un maquinón, me cambió todo el flujo de trabajo, y con su pantalla retina y su trackpad con force touch, en esos momentos me convertí en la envídia del lugar.

    Tengo un recuerdo muy especial de aquel ordenador, hizo que mi trabajo cambiase por completo y al ser nuevo iba muy fino y funcionó de maravilla varios años.

    Hace 2 años

    Finales de 2018 fue cuando me lo renovaron por otro MacBook Pro de finales de 2016 y con 1TB de disco, actualizando el procesador a un i5 Core Duo “Skylake” y cuya principal novedad era el factor forma más finito y la touchbar, que tenía unas ganas locas de probar porque recuerdo que en su momento pensé que era el invento del siglo. Me equivocaba totalmente, la touchbar es de lo peorcito que ha sacado Apple, y ya entonces vi que tenía varios problemas (como esa maldita tecla esc integrada que por suerte ya quitaron) y además no servía para nada mínimamente útil (y eso continua igual). Pero bueno, con el cambio había ganado más disco y oye actualizar el procesador, eso sí, a costa de perder la manzanita iluminada y de tener que lidiar con los dongles para conectarlo a cualquier cosa.

    Y a cualquier cosa no lo conectaba. Lo conectaba a un iMac de 27” de 2011, que desde hacía un tiempo usaba como pantalla en la oficina. Mi setup era lo más: iMac de 27” como pantalla y MacBook Pro, un Filco TKL de teclado y un Magic Mouse 2. Aunque es cierto que no todo eran bondades en este setup, ya que usar un iMac como pantalla externa siempre ha tenido sus problemas (a veces no conectaba ni a tiros). En cuanto a ratones, bueno tras el Magic Mouse 2, tuve un Logitech MX Vertical casi un año y que guardo en un cajón (no tuve una experiencia nada buena, la verdad) y luego compréme un Magic Trackpad 2, que me va de lujo y que no tengo ninguna intención de abandonar.

    Hace 9 meses

    En Marzo 2020, se inició el confinamiento, y claro, evidentemente teletrabajaba como el que más, pero como comprenderéis no me llevé a cuestas el iMac de 27” de 2011 de la oficina a casa, pero sí el cable de conexión Thunderbolt a display port. Por que casualmente en casa, mi venerable esposa poseía otro iMac de 27” de 2012, así que convenientemente, se lo usurpé y mantuve así mi querido y estimado setup de MacBook Pro + iMac de 27” como pantalla, teclado Planck EZ y Magic Trackpad 2, en mi instagram podéis ver una muestra de ello, que tomé en mi 40 aniversario, con el funko de Ron Swanson como protagonista y como artista invitado mi iPad Pro de 2017. El teclado Vortex conectado al iPad, era más postureo que otra cosa y pronto fue guardado convenientemente en un cajón. Y así estuve pues unos meses, la mar de bien.

    Hace 2 meses

    Hace 2 meses, mi MacBook de 2016 había desarrollado un pequeño problema y es que la batería se le estaba hinchando en un grado de bastante. Nada que impidiese su uso, pero si lo apoyabas plano encima de la mesa, uno lo podía hacer girar como una peonza. Así que pedí reemplazarlo por varios motivos, primero por el problema con la batería (que además de la hinchazón hacía que aleatoriamente se apagase si no estaba conectado a corriente), y después porque había otra máquina disponible precisamente de finales de 2018 y además eso me iba a permitir dar un salto adelante importante en el procesador que, aunque el Core Duo me permitía desarrollar mi trabajo sin ningún tipo de problema, era una CPU de 2016, y yo trabajo con aplicaciones que requieren recursos y lo hundían un poco en la miseria en según qué cosas.

    Cayó en mis manos entonces un MacBook Pro también de 13”, esta vez de finales de 2018 y con procesados de cuatro núcleos i7 “Coffee Lake” que a nivel de rendimiento, literalmente volaba respecto al que tenía antes, pasar de dos cores a cuatro (aunque el ventilador soplase como un condenado) ni os lo cuento. Pero había un problema inicial que ya sabía y otro más añadido. El problema inicial y conocido es que el antiguo dueño había vertido algún brevaje sobre la touchbar y esta tenía un problemón. Porque amigos, como comprobé por experiencia, la touchbar no puede desactivarse ni con agua bendita, no hay ninguna opción conocida para hacerlo y además va soldada a la placa, no se puede cambiar y repararla vale un tururú. Y entonces fue cuando instalé 3 capas para frenar el baile de San Vito, y la borrachera de la touchbar que eran de aúpa:

    • Better Touch Tool: con esta aplicación (que tengo de hace algún tiempo para configurar algún gesto en mi Magic Trackpad) puedes añadir una variación en la touchbar para que esta quede reemplazada con un botón que no haga nada. De forma que aunque empiece la fiesta de toques accidentales, no hagan mucho destrozo, porque la fiesta de subir y bajar el volumen, subir y bajar el brillo, iniciar y parar la música que bueno es que no os podéis ni imaginar el desenfreno del copón, era tanto el desfase que si lo dejabas un rato solo con esta protección, bueno era capaz de colgar la app y volver a poner la touchbar del sistema y la fiesta empezaba de nuevo. Necestiaba otra capa de protección y la encontré rápido.

    • Bar None es una app gratuita y que impide la pulsación de la touchbar si no tienes pulsada la tecla de función, va de lujo, mano de santo. Hay otra app que se llama Hide My Bar que vale un par de pavos y que apaga la pantalla de la touchbar además pero no creo que fuese la mejor opción, puesto que cuando estás sin el teclado externo y quieres acceder al Esc por ejemplo con Bar None solo tienes que tocar Fn y rezar para que la touchbar te deje tocar la tecla (aunque bien se cierto que puedes remapear la tecla de Esc con Karabiner por ejemplo). Pero todavía había una protección más.

    • Modo clamshell: los MacBook desde tiempos inmemoriales, de hecho es algo que ya tenían iBooks y Powerbooks (historias del abuelo cebolleta amigos) pueden cerrarse y trabajar con una pantalla externa solamente, de forma que la touchbar queda desactivada (bueno y el teclado y trackpad integrados también claro).

    Esto último era de vital importancia cuando dejabas el MacBook a solas y se suspendía, ya sea cuando terminaba la jornada o cuando te entraba una llamada larga y dejabas el MacBook solo, o cuando parábamos para comer y debías de dejarlo en suspensión, porque las dos aplicaciones anteriores dejan de funcionar si el MacBook se suspende o si te vas al login. Y entonces la fiesta y el desenfreno de la touchbar se activan. Recuerdo el día que estaba tranquilamente en el sofá y empiezo a escuchar como psicofonías… ruido en la habitación… hasta que me di cuenta que era la touchbar haciendo de las suyas.

    Además, derivado de las protecciones había otro problema, el proceso Touchbar server que gobierna la touchbar se volvía loco. No derivaba en un problema de rendimiento, pero hacía que las aplicaciones como Bar None de buenas a primeras tampoco respondiesen como tocaba y podías en un momento dado experimentar otra vez el festival. Y esto era el problema inicial, el añadido era que la conexión con mi iMac de 27” de pantalla externa era ostensiblemente peor que con el otro MacBook. Pero bueno, o sea días que perdía pues entre 15 y 30 minutos intentando que lo reconociese como pantalla y todo funcionase, tenía que hacer varios hechizos y brujerías para que todo funcionase y eso era exasperante unido a los problemas de la touchbar.

    En esas que hubo keynote, se presentaron los M1 y su precio era el mismo que reparar la touchbar así que yo imploré que mis problemas terminasen con un M1, se escucharon mis súplicas y fui feliz pensando que volvería a estrenar MacBook como en 2015… y que todos mis problemas terminarían.

    Hace 1 semana

    Y me equivocaba. Recogí mi MacBook M1 el viernes 4 cargado de ilusión y me lancé a planchar la copia de TimeMachine que guardo en un disco externo SSD. Sé por experiencia que es un proceso que tarda varias horas en migrar todos los datos. Pero una vez hecho esto, arranca el sistema, lo conecto al iMac de 27” de Cris que uso como pantalla, Cmd+F2… Cmd+F2 de nuevo y… ¡zasca! no funciona la pantalla, no va. Pero no ir de no ir, o sea de que el iMac ni hacía el esfuerzo de comportarse como pantalla, como si no tuviese nada conectado. Y me puse a investigar hasta darme cuenta amargamente de que Apple a partir de todos los modelos de 2019, había retirado esa funcionalidad de que sirviesen de fuente de pantalla a otros iMacs. Cosa que yo no critico, porque es cierto que es algo que nunca ha ido bien, pero que me cayó como un jarro de agua fría. ¿Y ahora qué hago?.

    Bien, después de esto, y con la moral muy baja, me dí cuenta además de que Mensajes no funcionaba. Me pedía mis credenciales de iCloud y no las aceptaba. Evidentemente, Facetime hacía lo mismo. Error desconocido al cabo de un rato. ¿Cómo? Pero si mi iCloud está y funciona, tengo acceso a iCloud drive, fotos y mis contactos se sincronizan, keychain funciona perfectamente. Ya, amigo pero los caminos del iCloud son inescrutables y Mensajes y Facetime no van. También me di cuenta de que tampoco me funcionan ni handover, portapapeles universal ni desbloquear el Mac con el Apple Watch (ya ni siquiera aparece la opción en las preferencias). Así que decidí volver a lanzar la restauración de TimeMachine y me fui a dormir pensando que igual alguna cosa del proceso no había ido bien y que se solucionaría solo.

    Mismo resultado. iCloud funciona, Mensajes y Facetime no. Creo un usuario nuevo en el MacBook y enlazo ahí mi iCloud, todo funciona a la primera. Mierda. Me pongo a investigar y leo 10 millones de otros casos de gente con problemas similares y varios métodos que pruebo uno por uno y acaban en un “llama al serivicio técnico”. Llamo al servicio técnico de Apple. Tengo el caso abierto con ellos de hace una semana y mis esperanzas van decayendo. Me veré forzado a crear un usuario nuevo y empezar a instalar aplicaciones y restaurar ficheros y eso tras varios años… es una movida interesante que si tengo que hacer haré en Navidades y con calma. Un problema que abordaré a su debido tiempo, estoy de puente hay otras cosas más urgentes como por ejemplo solucionar qué hacemos con la pantalla.

    Hace 4 días

    Llegó el nuevo monitor a casa y mi office setup cambió, para bien. Sin la posibilidad de conectar mi MacBook Pro al iMac debíamos encontrar una solución para trabajar más cómodo que con la pantalla retina de 13”. Tras la keynote y los análisis del rendimiento de los M1, con Cris parece que tenemos decidido que el Mac que va a sustituir ese iMac será un Mac Mini, probablemente no de esta generación, de la siguiente. También parece que el confinamiento va a durar algún tiempo más y la situación es incierta, con lo que invertir en tener un buen monitor ahora no es para nada una mala idea. Cris usa día a día desde Marzo una pantalla LG de 29” que compré hace tiempo bastante bien de precio y en un principio, pensamos en que me la quedase yo y ella volviese a un monitor de Dell de su empresa o de la mía, o sea un monitor de 21 o 22 pulgadas que deberíamos recoger. Pero luego, bueno lo hablamos y vimos que comprar ahora una pantalla mejor sería una inversión que aprovecharíamos desde ya y que probablemente reaprovecharíamos más adelante si compramos un Mac Mini, además de que mientras dure el teletrabajo la exprimiremos al máximo y luego si pongamos que la situación global cambie (que ojajá) y vencemos la pandemia, muy probablemente el tema del teletrabajo se abra paso y se dé más que antes de la pandemia (yo lo veo, de hecho hace muuuucho tiempo que algunos pensamos que se puede teletrabajar en según qué posiciones sin ningún problema varios días a la semana).

    Nos decidimos por un monitor de Samsung de 34”, modelo C34H890, del que estoy enamorado… aunque el monitor tiene ya un tiempo (y por eso es más barato que otras opciones) es como tener dos monitores de 27” unidos, o sea tiene una resolución de escándalo de 3440x1440 en la que puedes tener varias ventanas abiertas al lado y te sobra, y además gano un USB-C, porque este monitor alimenta al MacBook entregándole hasta 65W (la fuente de Apple es de 61W), cosa que dicho sea de paso está muy bien ya que con el cambio a M1 he sacrificado 2 puertos USB-C que tenía ocupados.

    Llevo literalmente 4 días con esta configuración y estoy encantado. El MacBook tiene el mejor rendimiento que yo haya experimentado nunca y bueno la pantalla es la mejor que yo he tenido nunca.

    Dentro de 1 semana

    Espero que el problema se solucione con el servicio técnico, ellos me han dicho que confíe y que a las malas siempre está la posibilidad de empezar de cero. Y si no tengo suerte, pues tendré que resignarme y con calma ir migrando aplicaciones y carpetas en un usuario nuevo. A parte de esto debería devolver el MacBook de la touchbar borracha, e iniciar un periodo de merecidas vacaciones navideñas hasta el año que viene, que aprovecharé para bueno intentar desconectar un poco y enfocar varios proyectos importantes a nivel laboral.

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